Cumbre climática: En el nido de serpientes

Lo acordado en Cancún muy distante de ayudar a detener el calentamiento global. Un año más de gracia para el Protocolo de Kyoto. Más protagonismo y compromisos en debates colaterales

Por Toni Pradas, nacionales@bohemia.co.cu

Sentado plácidamente en la terracita de un hotel cercano al bulevar Kukulcán, un turista alza la vista en dirección a la laguna Nichupté y sigue durante unos segundos la dualidad onda-corpúsculo (así le llamaría un físico cuántico) del contoneo de una chica en bikini. “Algo va a pasar en Cancún”, piensa.

Luego entierra sus ojos en un periódico y se lleva el coctel a los labios. La concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera —lee— alcanzó niveles récords, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM) de las Naciones Unidas.

Las últimas cifras que dio a conocer esta organización demuestran que tales gases —dióxido de carbono (CO2), metano y óxido nitroso— están alcanzando niveles sin precedentes en la era moderna. Solo en 2009, el último año del que hay cifras disponibles, las concentraciones de CO2 en la atmósfera fueron un 38 por ciento más altas que al comienzo de la era industrial.

El vaso suda por el hielo que se descongela y gotea sobre el periódico ese 29 de noviembre. Aún mojado, continúa la lectura.

Una de las posibles y preocupantes razones a las que responsabiliza la OMM el aumento del metano en la atmósfera es que el permafrost del Ártico (una capa subterránea de hielo) se está descongelando y liberando metano. Es tal la magnitud que los científicos dijeron que incluso el objetivo voluntario acordado (y que no fue tal acuerdo, sino burda manipulación de los países más ricos) en la Cumbre Climática de Copenhague (COP-15) para limitar el calentamiento mundial, está ahora en riesgo.

La Conferencia de Copenhague de diciembre de 2009 debió preparar futuros objetivos para reemplazar los del Protocolo de Kyoto, que terminan en 2012. Este proceso de preparación se inició en Bali en 2007, con una “Hoja de Ruta” adoptada por los países miembros. Sin embargo, las 192 naciones presentes en la conferencia solo lograron, dicho decentemente, un acuerdo parcial y no vinculante. Es decir, nada; como si se firmara sobre una piedra de hielo.

Copenhague, renunciando a la unanimidad, postergó para 2010 los “deberes climáticos”, entre ellos la fijación de metas de reducción de emisiones contaminantes para las naciones ricas, luego de que Venezuela, Bolivia y otros países del Tercer Mundo se aliaran y mancomunadamente abortaran esta asamblea cuya pizarra de mando terminó teledirigida desde la Casa Blanca y Bruselas.

Así fue como la 16ª Conferencia de las Partes (COP-16) y la 6ª Conferencia de las Partes del Protocolo de Kyoto (COP-6) se citaron en la ciudad mexicana de Cancún, para entre el 29 de noviembre y el 10 de diciembre de 2010 cavilar un acuerdo definitivo.

 

Paso de borracho

Una de las hipótesis que se manejan sobre la misteriosa desaparición de algunos grupos mayas es la del cataclismo medioambiental. Quizás consecuentes sequías, dicen, generaron hambrunas, mortandades, guerras y éxodos.

Siglos después, cambios climáticos y la mala disposición de algunos gobiernos para comprometerse a revertirlos, reúnen al planeta en los salones del cancunense hotel Moon Palace. Vaya ironía: el vocablo cancún definía, para los mayas, el nido de serpientes.

El primer gran caos lo azuzó Japón, al negarse a extender el Protocolo de Kyoto porque no incluía a EE.UU. (negado a firmarlo) ni a China (no vinculado, por considerarse país en desarrollo).

El Protocolo, adoptado en diciembre de 1997 y suerte de Tablas de Moisés para los ecologistas, establece que los países desarrollados deben reducir, para el año 2012, sus emisiones de gases causantes del efecto invernadero en un 5,2 por ciento con respecto a las emisiones de 1990. Este acuerdo debe ser ratificado por al menos 55 naciones ricas cuyas emisiones sumen entre sí el 55 por ciento del total.

Paralelamente, las conversaciones en Cancún entre las ONG campesinas se tornaron espinosas, casualmente en el salón Pitaya, que es como se conoce la fruta del cactus.

Luego de nublarse de desconfianza la Cumbre por ir desembocando en el mismo hueco negro de su antecesora, en el nido cancunense fueron desovados algunos acuerdos que, si bien están “lejos de estar perfectos”, abrieron al menos las esperanzas a la continuidad del diálogo.

Entre los convenios sobresale la transferencia del Norte desarrollado al Sur perjudicado por el calentamiento global, de un primer paquete de 30 mil millones de dólares para proyectos inmediatos contra el cambio climático.

Otro fue el establecimiento del Fondo Verde, que busca movilizar cien mil millones de dólares anuales a partir de 2020 (en Copenhague se acordó “alrededor de 30 mil millones de dólares” para el período 2010-2012) y la adopción de mecanismos para reducir las emisiones por deforestación y degradación mediante el pago a los países en desarrollo por no talar sus florestas.

Greenpeace describió esta medida como “un gran paso para los bosques, pero es como un paso de borracho, ya que los países eligieron la ambigüedad antes que la claridad”.

También las naciones pactaron rendirse cuentas entre ellas, sobre las acciones que lleven a cabo para lograr sus metas de reducción de gases de efecto invernadero y la mitigación de sus dañinas consecuencias. Varios países lanzaron un conjunto de iniciativas para proteger del cambio climático a las personas vulnerables y a las que viven en la pobreza.

No obstante, Organismos internacionales como los Programas de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y para el Medio Ambiente (Pnuma), así como la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), se congratularon por los avances, sobre todo en lo que respecta a la conservación y el manejo sostenible de los bosques del mundo.

Hoja de cebolla

Pero el entusiasmo promete ser delgado como hoja de cebolla. María Fernanda Espinosa, ministra de Patrimonio y representante de Ecuador en la cita, precisó a la prensa que “se manejan muchos acrónimos, escenarios, lenguaje técnico… lo que está en discusión no es cuántos grados, cuánta plata: aquí están en discusión los estilos de vida. Por eso hay muchos países que dicen “yo no voy a sacrificar mi estilo de vida”.

Siguiendo esa filosofía, en medio de los cabildeos, unos 30 países desarrollados siguieron la flauta de Japón y anunciaron en la Cumbre su intención de no cumplir el segundo período de compromisos del Protocolo de Kyoto.

La oposición más vehemente a lo que se vislumbraba la expresó el grupo negociador de los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). Claudia Salerno, jefa de la delegación de Venezuela, acusó que un “puñado de naciones” pretende imponer un texto acorde a sus intereses, con lo que se repetiría el fracaso de Copenhague. El Protocolo de Kyoto “no se negocia, se cumple”, recalcó, mientras el ALBA fijaba como plazo “solo unas horas” para que se incluyeran los compromisos que asumirían naciones como Japón, “que no quieren ofrecer nada y piden todo a cambio”.

Tras la firma de los Acuerdos de Cancún, el canciller de Cuba Bruno Rodríguez dejó sentado que el pueblo cubano está “insatisfecho con los documentos presentados” porque no recogen metas de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y hay “ambigüedad” de los fondos financieros. “Desde Copenhague —sentenció— ha pasado un año de presiones indebidas, de imposición política, de presión financiera por parte de un grupo de países para tratar de legitimar aquel no acuerdo, aquel desacuerdo, que se tradujo en un triste documento en aquella noche larga.”

Previa a la de Cancún, fue celebrada en Cochabamba, Bolivia, la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra. Más de 35 mil delegados de movimientos sociales y organizaciones provenientes de 140 países se reunieron allí para abordar temáticas como bosques, deuda ecológica, un Tribunal de Justicia Climática, Agricultura y Soberanía Alimentaria… De esta reunión nació el Acuerdo de los Pueblos y sus conclusiones fueron presentadas al secretario general de la ONU, con la esperanza de considerarlas en la Conferencia del balneario mexicano.

Pero en Cancún no se cumplió esa expectativa ni fue aceptado el disenso de Bolivia con los documentos finales de la COP-16 (único país que no firmó) por no incluirse sus propuestas. El negociador boliviano, Pablo Solón, dijo que se incurriría en “un atentado contra las reglas que rigen en el marco de la convención y de las Naciones Unidas”. Luego prometió: “Vamos a recurrir a todas las instancias internacionales, si es que este atropello continúa para hacer preservar la regla que significa el consenso”.

América Latina es quizás la región más vulnerable a los efectos del cambio climático, a pesar de aportar solamente el ocho por ciento de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.

Un informe del Pnuma mostró en Cancún que el número de personas afectadas en la región por las temperaturas extremas, los incendios forestales, sequías, tormentas e inundaciones, creció de cinco millones en los años 70, a más de 40 millones desde el año 2000 al 2009.
Los modelos de cambio climático sugieren que el clima extremo empeorará en este siglo a menos que se reduzcan drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero.

La abulia

El Acuerdo de Cancún no garantiza la reducción de emisiones que los científicos señalan como necesaria para evitar el cambio climático. Tampoco precisa quiénes ni en qué proporciones deben disminuir las emanaciones. Apenas insta a los países desarrollados a “aumentar ambiciones” sobre el recorte de sus emisiones.

El legislador ruso Viktor Shudegov expuso en una reunión paralela a la conferencia, la aún escasa conciencia sobre el calentamiento global, y ejemplificó lo difícil que resulta para la opinión pública de un país como Rusia asumir el desafío del cambio climático.

E ironizó a continuación: “Somos el más frío del mundo, así que el calentamiento global es bueno para nosotros. Cuanto más tibio, más cosechas… Se habla de detener la deforestación de las selvas tropicales, pero nosotros no tenemos selvas tropicales”.

A diferencia de los días previos a la malograda Cumbre de Copenhague, la COP-16 comenzó sin esperanzas de éxitos, con fuertes indicios de que ha caído el interés de gobiernos (prácticamente no participaron jefes de Estado como en la anterior) y medios de prensa en el tema. De hecho, algunos observadores apodaron a Cancún como “Cancan’t”, la cumbre del “no puedo”.

Sin embargo, para algunos se logró del lobo un pelo si se considera que no se fue a bolina el Protocolo de Kyoto en la tierra del dios maya de los vientos, Kukulcán. De momento, Japón pospuso durante un año su negativa a prorrogar el compromiso adoptado en su propio territorio, pero eso no implica que vaya a ceder en Durban, Sudáfrica, sede de la próxima Conferencia de las Partes.

Bueno, para los que todavía tienen esperanzas en que los países ricos comprendan el peligro que acecha al mundo y a ellos como parte del planeta, al menos habrá un Durban…

Entre Copenhague y Cancún

En 17 países, 2010 ha sido el año de temperaturas más altas registradas, incluyendo Finlandia, Irak y Colombia. En Pakistán se consignó, a finales de mayo, el día más caliente en la historia de Asia, cuando la temperatura alcanzó los 53,5 grados Celsius. Las causas se atribuyen a variaciones naturales o el ciclo de El Niño, agravados por el calentamiento global causado por la actividad humana.En tanto, el área de hielo marino en el Ártico alcanzó en septiembre el tercer nivel más bajo desde que comenzaron las observaciones por satélite en 1979, y el volumen total llegó a su nivel más bajo en la historia, según afirman algunos investigadores. Partes del pulmón del planeta, la Amazonia, sufrieron sequías extremas este año y el nivel de algunos ríos fue el más bajo registrado en la historia. Algunos estudios en curso sugieren que la sequía de 2010 fue más extensa y severa que la de 2005, considerada la peor desde que comenzaron los registros.

Bohemia

Sobre Antonio Carlos Teixeira

Executivo de Comunicação I Assessor Estratégico I Editor do Blog TerraGaia I Sustentabilidade I Baixo Carbono I BioEconomia I Executive of Communication I Strategic Advisor I TerraGaia blog Editor I Sustainability I Low Carbon I BioEconomy
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